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Mostrando entradas de 2026

Testimonio: el ojo del pecho.

Hay un momento que se esparce en el instante que tu luz atraviesa el ojo de mi pecho. Ahí, justo en ese instante, tan mínimo, tan insignificante, algo también pequeño empieza a germinar. Un resoplo de tristeza aleja un buen momento, pero lucha contra él un pequeño suspiro de aire mental que genera tu sonrisa. Estamos más allá de aquel momento, ya trascendimos la elegida compañía, lejos, muy lejos. Han quedado los miedos. Solo ahora algo más provoca un grito, algo, un resto similar a migajas, están esparcidos aún en el piso de la memoria, sobre la cual caminamos. Ya no hay respuestas a preguntas armadas por el pasado. En realidad no hay simplemente nada de real en las palabras con las cuales definimos lo real. Si bien son las mismas palabras , no siempre suenan de tu boca. Es más, muchas veces se nota que el querer derribar el muro de tu rencor solo provoca la ira de tu destrucción. Es como un instante en que estás atrapado por esa mosca molesta y que te das cuenta que cuanto más inte...

Ya estás solo

Siempre escribí acá. Siempre escribí desde mí. Siempre escribí yo. El que escribió fue mi ego. El que escribió fue alguien que no quería ser reconocido. Escribí desde el anonimato. Inventé un nombre. ¿Para qué? Creí que eso daba misterio. Pero ensalzaba al ego. Pensar que alguien podía leer esto y citarme. Que detrás de estas palabras estaba yo. Pero no. Estaba solo.  Mi ego. Escribía para mí. ¿Para quién más, sino? Solo mi ego. Y pensaba. Pensaba en ayudar a otros. Aunque, al fin y al cabo, el cree que cualquiera que escribe piensa en ser el centro. El ego no quiere ser solo el centro. También quiere que los demás sean como él. En ese momento, en ese espacio, donde el otro se vuelve uno con uno, uno piensa que es el centro. Y es difícil. ¿Sí? Es difícil. Se te cierran los pulmones. Se cierra la garganta. Se traba tu estómago. Y te sube la presión. Pero, en ese instante, cuando dejás de anularlo, cuando dejás de callarlo, cuando lo abrazás, cuando comenzás a entenderlo, cuando lo d...

Intermitencia continua

Nací intermitente Hoy desperté con ese sonido.  Busqué el significado  Es aquello que está entre un envío y otro.  No es fin.  Es pausa.  Pausa para continuar. Para reformular.  La vista es intermitente.  Pestañeamos.  No sabemos que veremos luego.  Pero elegimos el foco.  En una milésima de segundo, esa intermitencia  nos permite elegir:  miramos lo mismo,  miramos algo nuevo  o no miramos. En consecuencia,  la respiración  se vuelve intermitente.  Lo que vemos inquieta. El pulso sube. La mente se mueve entre cada envío, entre cada espacio, y se absorbe en el continuo.