Indagando el vuelo en este momento trato de recurrir a palabras que describan una pequeña circunstancia, siento (e intuyo) que la palabra está cerca. Huelo el desbarajuste que provoca tu ausencia, insisto en querer anclar tu presencia. Salgo corriendo pero al cansarme sigo inmóvil. Unas ganas impestuosas de parar me provocan escribir sonidos que no se asemejan a ningún idioma. Una nube en lo alto defiende al sol. La luna sigue ahí, no quiero mirarla por miedo a que otros dos pares de ojos estén en el que era mi espacio mirando también. Y se mezcla todo, esa sensación de saber cual es la palabra, de saber que está cerca, de espiarte, de evitar hablarte, esa espera que espera,Todo un sin fin de acciones que siento provocan simplemente un sueño; la incertidumbre como madre del avance, la curiosidad, la razón inalienable (aprehendida de ti) de un futuro que se rompió y la certeza que lees, y el sueño que te animas a simplemente sonreír...y el destino que parece nunca quiere volver a juntar...y esa palabra, esa dichosa palabra que siento está al principio de todo, pero creo que no puedo nombrar, esa palabra que describe esta vida nueva lejos pero por encima de todas mis palabras.
Nací intermitente Hoy desperté con ese sonido. Busqué el significado Es aquello que está entre un envío y otro. No es fin. Es pausa. Pausa para continuar. Para reformular. La vista es intermitente. Pestañeamos. No sabemos que veremos luego. Pero elegimos el foco. En una milésima de segundo, esa intermitencia nos permite elegir: miramos lo mismo, miramos algo nuevo o no miramos. En consecuencia, la respiración se vuelve intermitente. Lo que vemos inquieta. El pulso sube. La mente se mueve entre cada envío, entre cada espacio, y se absorbe en el continuo.
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